CLUB 50 LADY PRUÏNA MAYO 2020

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THE SUPERNATURAL WHITE 2018
Hawke’s Bay / Isla Norte / Nueva Zelanda

The Supernatural Wine Co. la fundó en el año 2009 Gregory Collinge con la intención de elaborar vinos de forma artesanal en Nueva Zelanda. Desde entonces cuenta con la ayuda del enólogo Hayden Penny y de la viticultora Emma Tait-Morris. Cultivan principalmente cepas de la variedad Sauvignon Blanc situadas en una ladera llamada Millar Road, en las suaves colinas de Tuki Tuki de en la región Hawke’s Bay, en la Isla Norte.

La filosofía de trabajo de la bodega se basa en cultivar de forma orgánica y manual las diferentes parcelas mediante procesos tradicionales que permitan producir vinos que sean lo más puros posible y que tengan una vinculación directa con el terroir, sin utilizar productos sistémicos y sin irrigación, un tipo de cultivo no productivo que permita conseguir rendimientos bajos y conseguir así una fruta de gran calidad para poder trabajar en la bodega de una forma poco invasiva respetando todo el carácter de la uva. Desde el año 2015 los viñedos están certificados como producción orgánica por BioGro New Zealand.

El viñedo Millar Road, cerca del famoso viñedo Te Mata Coleraine, lo forman unas 20 hectáreas de vegetación con 8,9 hectáreas con vides que plantaron en el año 2004, 8 ha de Sauvignon Blanc y 0,9 ha de Pinot Gris. Es una ladera orientada al Norte con una una gran influencia oceánica por su proximidad. Los suelos son suelo franco-arenoso, un tipo de suelo en Hawkes Bay clasificado como suelo Matapiro, sobre arenisca y lutita carbonosa del grupo Kidnappers. La mayoría de los viñedos de Nueva Zelanda se encuentran en tierras planas compuestas por suelos de grava aluvial, por lo queel terroir de Millar Road produce vinos singulares en un contexto de Nueva Zelanda.

Las fermentaciones se dan de forma espontánea con las levaduras autóctonas en depósitos de acero inoxidable, generalmente con algún tiempo de maceración con las pieles. No agregan nada a los vinos, solo un poco de azufre antes del embotellado, y en algunos casos, como en su cuvée MINUS 220, tampoco añaden esta pequeña dosis de sulfuroso. Los embotellados se hacen sin filtrar ni clarificar los vinos.

¿CON QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO LO BEBO?

Todos los vinos que elaboran son de perfil aromático muy varietal, buscando un estilo afrutado, fresco y jugoso. Este vino que te envía Lady Pruïna llamado THE SUPERNATURAL es un vino blanco de perfil pleno, opulento y aromático elaborado con uvas de la variedad Sauvignon Blanc. Es el vino más representativo de la bodega, del que producen anualmente unas 6000 botellas. Los racimos se despalillaron y el mosto estuvo unas 6 horas en contacto con la piel para obtener más  compuestos fenólicos que le aportan al vino más sabor y jugosidad. Tras un prensado largo y lento, se dio la fermentación de forma natural con las levaduras indígenas. Tras la FAL, el vino ha permanecido en contacto con las lías alrededor de 1 año dentro de las tinas de acero inoxidable. 

Es un vino blanco que nos muestra otra cara de las producciones más comunes neozelandesas que generalmente están relacionadas con grandes volúmenes y altos rendimientos en viñedos en planicies pese a hacerse cultivos orgánicos.  En este caso hay un trabajo más artesanal y cuidadoso, más en la línea de otros pequeños productores de las islas como son Alex Craighead de Kindeli, Laurence Redgwel de Cambridge Road o Theo Coles de The Hermit Ram, una línea que busca hacer vino en una escala más humana y conseguir así mayor concentración y extracto de fruta de calidad que conecte con el territorio, una intención que queda reflejada en este vino eminentemente aromático y primario pero que muestra una estructura sólida y definida, y regala algunos matices más profundos con notas especiadas y a pedernal que acompañan los aromas más característicos de la Sauvignon Blanc como son los de limas frescas, la fruta de hueso madura y los herbales, todo ello envuelto en una textura rica, fomentada por el contacto con la piel y las lías, y una acidez vital que lo hace fresco.  Bébelo sobre los 10-12ºC y en copas grandes sirviendo poca cantidad. Estará muy rico acompañando platos de pescado y marisco como una Brandada de bacalao, una merluza en salsa verde o una paella de marisco, con platos de carne de ave o de cerdo… pero sin duda estará más que bueno con algún plato neocelandés como un Colonial Goose o un Hangi maorí.

ROBERTO HENRÍQUEZ RIVERA DEL NOTRO 2018
EL PATAGUAL / CORONEL / VALLE DE BÍO BÍO / CHILE

El Vino no es sólo Vino ¡A tomar!

Roberto Henríquez es nativo de Concepción, capital de la región chilena del Bío Bío. Se formó como Ingeniero Agrónomo y Enólogo en la Universidad de Concepción y desde el año 2009 ha trabajado en diversas bodegas de Chile (Louis-Antoine Luyt), de Francia (René Mosse) y de Sudáfrica y Canadá. El en año 2015 puso en marcha su propia bodega en su región natal para elaborar vinos artesanales a partir de viejas cepas centenarias ubicadas en la Rivera Sur del río Bío-Bío. Esta añada 2020 ha sido la primera que ha podido hacer en su propia bodega en El Patagual, en Coronel, al Sur de Concepción.

Junto a Manuel Moraga, Mauricio González y Renán Cancino forman la Asociación de Productores de Vinos Tradicionales Campesinos de Chile (PVCh), creada en el año 2014 y dirigida por Macarena Lladser, sumiller, fotógrafa y gran defensora del vino natural. El nexo en común de estos elaboradores es que recuperan viñedos centenarios de la parte meridional del país, en el llamado Secano Interior, y reeditan los viejos y sencillos vinos “pipeños”, los vinos “campesinos” como ellos dicen, vinos llenos de personalidad, origen, historia y territorio, vinos que elaboran a partir de un cultivo orgánico y respetuoso de esas viejas vides, sin injertar y sin irrigación.

LA OCTAVA REGIÓN DE BÍO BÍO Y LA CORDILLERA DE NAHUELBUTA

Concepción, Lebu, Coronel, Los Ángeles, Yumbel, Rio Bio Bio, Nacimiento y Cañete

La Provincia de Concepción está en la Región de Bío Bío, al Sur de la Región de Ñuble, al Norte de la región de La Araucanía y al Este del océano Pacífico.

Allí la Cordillera de la Costa, otra importante unidad geológica chilena junto a la Cordillera de los Andes, vuelve a aumentar su altitud respecto a la que pierde en la Zona Central del país, y en esta Región de Bío Bío donde está Roberto hay una fracción con una altitud y singularidad suficiente como para conformar una montaña llamada Cordillera de Nahuelbuta, territorio del río BíoBío, precioso lugar cubierto de humedales y bosques únicos de árboles nativos como araucarias, lengas, mañóis, coigues y robles. El Patagual, donde tiene su nueva bodega Roberto, está en la desembocadura de este río, en la parte Norte de las estribaciones de esta montaña. Allí los viñedos se sitúan en la rivera del río y están formados generalmente por suelos graníticos de origen intrusivo con gran cantidad de minerales, suelos con manchas de cuarzo rojo. Esta zona de la Octava Región es un lugar que marca la verdadera transición hacia el profundo sur chileno, un territorio que durante muchos años se ha considerado demasiado meridional para la viticultura por tener unas condiciones climáticas frías, pero que el pasado y, por suerte, la actualidad, demuestran que es un territorio único para el cultivo de la vitis vinífera, una región donde desde hace siglos se han cultivado los campos y se han vinificado vinos.

La cepa País es cultura, historia, tradición y expresión de terroir chileno

La uva País es nuestra principal motivación, queremos perpetuar el trabajo de nuestros antepasados, que paradójicamente se encuentra en peligro de extinción. Larga Vida al País. La Tinta del Bío-bío, la más . La Variedad que encontró casa en América”.

La mayoría de las plantaciones en esta Región Sur son de la cepa País, que es la primera que llegó a América de la mano de los colonos españoles a mediados del siglo XVI, junto a la Moscatel de Alejandría, se cree que desde Islas Canarias o Andalucía, dos variedades que son las precursoras de los viñedos en todo el Cono Sur. Fueron las más extendidas en Chile hasta fines del siglo XIX, cuando a consecuencia del desarrollo de la industria de la minería se generó una nueva mirada hacia un referente enológico francés de perfil bordelés que hizo que fueran menospreciadas y reemplazadas por cepas francesas como Cabernet Sauvignon, Merlot, Carmenere, Chardonnay o Semillon que se plantaros en grandes extensiones en las zonas más cálidas al norte del país.

PIPEÑO, EL VERDADERO VINO LOCAL CHILENO

La tradición rural y aislada que ha padecido la zona sur del país coetáneamente a esta nueva escena en la industria enológica de las regiones más norteñas ha permitido, por suerte, que actualmente estas antiguas parras centenarias sin injertar se hayan conservado intactas y que sigan siendo las más tradicionales en estos Valles de Itata y de Bío Bío, junto con otras variedades como Corinto (Chasselas) o Cariñena, y que con ellas, pequeños viñateros como Roberto, pueden trabajar junto a las familias de los campesinos viñateros de siempre para volver a hacer del vino tradicional chileno, el Pipeño, un vino de calidad con el reconocimiento y disfrute que merece.

Los Vinos que hacemos son hechos a pulso, son vinos de esfuerzo, de mucho brazo y espalda, así es la Variedad País, se muestra rústica al vivir, es dura. Sin embargo, creemos en la versatilidad de estas viejas parras, de los vinos que producen y de los sentidos que proponen, que es cautivante

Estas viejas cepas de pie franco desde siempre han estado cultivadas por los viñateros de forma tradicional, sin productos químicos, con las manos y sin irrigación, un tipo de agricultura que sigue Roberto de forma respetuosa, sin adición de fertilizantes ni herbicidas. Solo se da una mano de azufre por temporada. Los viñedos que él cultiva están la mayoría en la ladera oriental de las montañas de la Cordillera de Nahuelbuta, en cuenca del río Bío Bío, y otra pequeña parte en la costa del Valle de Itata, algo más al Norte.

¿CON QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO LO BEBO?

Este mes de mayo Lady Pruïna te envía unos de sus vinos elaborados con uva País, su Rivera del Notro de la añada 2018. Está hecho con el mosto flor, lo que allí llaman el “vino de gota”, de la primera prensada conseguida a partir de un suave prensado. La uva proveniente parras situadas en la Comuna de Nacimiento, en el Valle de Catiray, tierra de los mapuches, en ladera oriental de las montañas de Nahuelbuta, a unos 400 metros de altitud, en la rivera occidental del río Bío Bío y sobre suelos de granito. El vino fermentó en lagares de madera de raulí y reposó unos pocos meses en pipas muy viejas. Sin añadidos en ningún momento de la vinificación, se embotelló sin clarificación, sin filtración y sin sulfuroso. PURA UVA.

Es un vino tinto precioso, sutil, profundo y delicado, de apenas 11 % de vol de alcohol. Con él podrás percibir parte del carácter de ese territorio aislado y natural y todo el valor de la conservación de una vitivinicultura tan antigua como la que se conserva en este Sur auténtico y campesino de Chile. Es un vino de cuerpo delgado y textura suave, con una refrescante acidez que lo hace ágil y energético. Se regala en un sinfín de matices aromáticos a frutas rojas silvestres, notas terrosas y de hojarasca, monte bajo, flores secas y especias picantes. Capas y capas sutiles de vino salvaje, territorio e historia. Tómalo algo fresco, sobre los 16ºC estará estupendo y en copas medianas o grandes sirviendo poca cantidad. Combinará a la perfección con alimentos y platos igualmente sencillos y delicados, algo así como una pasta con trufa negra o unos Guisantes lágrima de Getaria, y, cómo no, con algún plato tradicional de la gastronomía criolla como un Pastel de jaiba o unas Longanizas de Chillan.

¿Quieres saber qué vinos contiene el Club 70 de este mes?

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