OIKONOMOY

YIANNIS OIKONOMOY Y SUS TRADICIONALES VINOS DE CRETA

Creta es una de las islas más grandes de Grecia y durante mucho tiempo sus vinos gozaron de una gran popularidad y reputación, especialmente durante la Edad Media. Esta gloria internacional se acabó, pero hoy en día hay un pequeño grupo de enólogos que está trabajando en la recuperación de la vitivinicultura más auténtica de la Isla. Uno de esos pocos viticultores es Yiannis Oikonomoy, un productor solitario en esa aislada isla, de concepción artesanal y ligado estrechamente a la tradición vitivinícola del lugar. Sobre todo tiene una gran habilidad para conseguir vinos identitarios y de gran calidad, vinos atemporales, de corte clásico, finos y con una capacidad de envejecimiento impresionante.

Loa viñedos que cultiva están situados en la parte alta de la meseta de Ziros, a 30 km al sur de la ciudad de Sitia, en la parte oriental de Creta. Yiannis estudió Enología en Alba, Piamonte, y pasó algunos años trabajando en diferentes bodegas de renombre en esa región italiana como las de Paolo Scavino o Ceretto, y también en otros lugares como en Alemania con Franz Keller y en Burdeos en Château Margaux. En el año 1994 regresó a su Creta natal y empezó a recuperar las viejas cepas que siempre había cultivado su familia situadas en una finca de 16 hectáreas de olivos, bosques, garriga, con 10 de ellas de viñedos en producción, unas parcelas repartidas en los pueblos de Ziros, Katsidoni y Etia. Están situados a una altitud de 550-650 metros sobre el nivel del mar y pese a su latitud es una zona relativamente fresca por la influencia de una constante brisa marina y una publiometría de entorno al 600 mm al año. Allí aparecen gran cantidad de suelos distintos, suelos muy pobres, principalmente de piedra caliza, con algunas partes de marga más arcillosa y esquisto.

Yianni trabaja estos viejos viñedos recuperando las variedades tradicionales de la isla, variedades como las blancas Vilana, Assyrtiko, Thrapsathiri o las cepas tintas Mandilari (allí llamada Voidomati) y especialmente Liatiko, una antigua variedad que Yiannis cultiva con gran esmero ya que no se encuentra en ningún otro lugar, una cepa con mucha personalidad con la que él hace vinos de largas crianzas que alcanzan mucha complejidad y profundidad. Son todas viejas plantas prefiloxéricas sin injertar y conducidas en vaso, con un follaje que llegas hasta la superficie del suelo para asegurar contener la humedad de la noche que retiene el suelo. Tienen una edad de entre 40 y 80 años, la mayoría entorno a los 60 años, cepas que este viticultor cultiva manualmente con absoluto respeto y dedicación con una agricultura orgánica cuidadosa, sin productos químicos y sin maquinaria, un trabajo manual con el que consigue muy bajos rendimientos que le aportan una fruta de calidad de una concentración máxima. 

Tanto el cultivo como la vinificación de los vinos los hace de forma tradicional y lenta, con un intervencionismo mínimo, con fermentaciones naturales y crianzas oxidativas en barricas muy viejas, algunas situadas dentro de la bodega y otras fuera, al sol… Son vinos naturales sin aditivos, solo una pequeña dosis de azufre para estabilizarlos antes del embotellado. Su trabajo es perfeccionista y totalmente incisivo, son concesiones, gran parte de su producción la descarta como tal y hace un vinagre buenísimo. Los vinos salen al mercado ya maduros, hechos, cuando él considera que se acercan a lo que él quiere y están listos para beber, algunos con 10 o 15 años de crianza, como el último Sitia tinto, que ha puesto en el mercado es el 2004.

En la Store, por suerte, tenemos desde hace tiempo algunas botellas de sus vinos:

Su  SITIA 2013 está hecho con un 70% Vilana y un 30% de Thrapsathiri, y  su CRETE 2013y 2009 con 100% Assyrtiko. Son vinos blancos que por sus largas crianzas se muestran maduros y marcados por un proceso oxidativo, pero mantienen un perfil siempre fresco, incluso crudo. Tienen con cuerpo y estructura acerada, compensados por una vitalidad presente generada por una acidez interna afiliada que los hace alargados, austeros, firmes, tensos y de perfil mineral como pocos…  blancos de color oro que tienen una desbordante energía, intensamente sápidos, salados, con bonitos aromas y sabores mediterráneos a melocotón de viña, nueces, miel, especias, con notas yodadas, a piel de naranja confitada, hoja de té y garriga… Si puedes no beber todo el vino de la botella de una sola vez, déjalo en la botella unas cuántas semanas, incluso meses, y ves viendo su espectacular evolución mientras respira. 

El tinto SITIA 2004 está hecho con Liatiko y un poco de Mandilari. Es un vino tinto muy especial de perfil maduro y terciario, parece romperse por su delicadeza, pero se mantiene vital y bonito lleno de aromas terrosos y complejos a fruta roja silvestre madura, a cerezas en licor, tomate confitado, hojarasca, flores secas, hoja de higuera, alquitrán, yodo, ahumados, grafito, clavo de olor, especias asiáticas… una locura.

Todos estos vinos puedes encontrarlos en nuestra tienda de la calle Diputació, 251 08007 BCN, ven a vernos o nos llamas al T + 34 934874002

(fotos de @monvinicstore y de @yianniskarakasis.mw)